Friday, September 28, 2007

JUEGOS DEL PODER

Con fotografias de César Vinueza


Las elecciones del próximo domingo tienen un capítulo específico de origen: abril del 2005, cuando el entonces presidente del Ecuador, Lucio Gutiérrez, fue derrocado por un grupo social lleno de privilegios, que nació en la era petrolera y se hizo fuerte en el plano político con los errores de las clases dominantes durante las últimas décadas en el sillón de Carondelet. Es difícil ignorar que quienes pretender ser hoy los salvadores son culpables también de la situación actual del país, puesto que ellos fueron parte de regimenes anteriores a cambio de fortalecer sus intereses particulares y de conjunto.


Cubiertos con la retórica de sus ideologías (confusas e irreales) sellaron alianzas y pactos con presidentes elegidos en las urnas que en medio de su mandato fueron sustituidos por otro que responda a los mandatos de los grupos económicos tras el poder; en tanto los que hoy son gobierno, o bien se retiraron a tiempo –luego de conseguir sus objetivos, como repartirse las administraciones seccionales de justicia, las vocalías del tribunal electoral y constitucional, el instituto de seguridad social y hasta cargos invisibles en subsecretarías menores o consejos municipales. A cambio de apoyo, ellos pidieron no intervenir en los privilegios conseguidos por los sindicados de las empresas estatales: el petróleo, por ejemplo, la educación, la salud, monopolios de ciertos dirigentes que con dineros públicos aglutinan y movilizan ejércitos de desocupados para tomarse las calles en épocas de convulsión social.

Otras veces, en cambio, fueron echados a patadas del palacio, como ocurrió durante la época de Gutiérrez; para luego, en un lavado de imagen, preparar la caída de éste aprovechando la insatisfacción de algunos sectores sociales que se sentían -y sienten- perjudicados en sus intereses, sobre todo económicos. El estado actual de caos e inseguridad que vive Ecuador tiene también la firma de la clase que hoy está en Carondelet.


Siempre estuvieron divididos, nunca antes ganaron las elecciones, por lo que, las del próximo domingo es un intento por lograr legitimidad en las urnas para fundar la patria a la medida de sus sueños; es un reacomodo de fuerzas políticas, con actores y tramas bastante conocidas, pero con un final abierto. Es tiempo de topar fondo. La ciudadanía lanzará –de una vez por todas– sus cartas sobre la mesa: suerte o muerte, no hay puntos intermedios. Sólo que la mayor parte de población fue obligada –como siempre– a participar en esta farsa e ignora las reglas del juego, o lo que es peor, ignora que se juega.

Tuesday, May 29, 2007

CLASES DE DEMAGOGIA

Se ofrece duplicar el bono de la pobreza, para ello se ordena a la gente que se beneficia con dicha suma la actualización de sus datos personales; mas cuando ellos se acercan a las oficinas con cédula en mano, se les pide a cambio afiliarse a alianza país.

Se duplica el bono de la vivienda: pero si se revisa la cantidad de beneficiados durante los últimos cuatro años uno no puede sentirse más que impotente y rabioso con tales cifras. De acuerdo a los últimos datos tenemos que se entregó 400 bonos de vivienda por año. Durante los últimos cuatro años se beneficiaron 1700 personas apenas. Supongamos que durante el mandato del actual gobierno se logre mantener esa constante, lo cual ya sería un triunfo, mas ello de ninguna manera solucionará el déficit de vivienda actual, que es de 300 mil viviendas anuales. Y ya que se duplica la cantidad del bono, de 1600 a 3200 dólares, que se multiplicara también el número de beneficiarios por cien -al menos, para creer en la buena fe del camarada presidente. Su promesa de campaña presidencial de trescientas mil viviendas por año ha desaparecido.

Se ofrece micro créditos de 300 dólares reembolsables: el inquilino (que no es lo mismo que el dueño) de Carondelet fue a Cotacachi y en medio de sonrisas, banda de pueblo y indígenas obligados a bajar desde sus comunidades, entregó los primeros veinte cheques con tales sumas. ¿Y quiénes fueron los beneficiados? Pues los que reciben el bono de la pobreza. Los trabajadores de alianza país seleccionan previamente a los que se prestaron para el show con el mandatario, con todo el aparato gubernamental, con su poder para manejar el evento y las imágenes entre las masas, previas a la consulta sobre la asamblea. ¿Cómo pagarán dicho crédito? ¡Se les descontará la mitad de los 30 dólares que reciben hoy del bono de la pobreza! Sin intereses, de tal manera que cada año “pagan” 180 dólares de su propio “obsequio”.

Se nos restriega en la cara cualquier paso dado por el gobierno para recordarnos que tenemos a alguien “trabajando por su pueblo”. Redundancia innecesaria. No se elige a un presidente para tenerlo de adorno en fiestas, cócteles y reuniones de amigos. Se lo elige para trabajar; pero ello no significa que éste tiene que sacárnoslo en cara a cada paso suyo ¡y con nuestros dineros! Un presidente debe velar por los intereses de los más débiles, ya que los demás actores de la sociedad son suficientemente fuertes y no necesitan de su figura. Los negocios siguen su propio ritmo. (Hoy no estoy de humor para retórica ni formalismos innecesarios.) Se nos inunda con publicidad cuando la labor del actual gobierno recién ha comenzado y lo lógico sería trabajar incansablemente, en silencio, y sólo cuando se vean los frutos de su labor hacerlos conocer a la comunidad. El buen gobernante labora con una paciencia de hormiga y al final de su mandato asoma para agradecer el estoicismo de nosotros por haberlo soportado durante cuatro años, y desaparece del escenario, a fin de que otro tome la posta y, con la boca cerrada, deja que sus hechos hablen por él en el tiempo.

Se agita el avispero y luego se busca otro asunto candente para distraer la atención. ¿Qué pasó con la banca privada? Ya lo dije anteriormente: éste sector estuvo y está tras la presidencia del señor Correa. Ello es usual en cualquier gobernante. Tras un mandatario elegido en las urnas hay un grupo de empresarios de todas las ramas de producción, sectores de los más variados intereses comerciales que mueven la economía y que se reparten el gobierno de una nación. Son clanes políticos, mafias, familias que tienen secuestrado a un país que depende mucho su bienestar de cuánto estos grupos están dispuestos a compartir con la mayoría de la población. Ellos siempre jalarán el agua a su molino, por supuesto, mientras nosotros se lo permitamos; ellos lucharán por mantenerse arriba, se mueven por un instinto de supervivencia y ello lo heredan a las demás generaciones en sus genes. Y para ello utilizan las masas a su favor, se valen de los medios de comunicación (que les pertenece); utilizan dineros públicos para hacer campañas de grabación en el alma con sus nombres, sus insignias, sus logotipos, colores, frases, canciones, preparándonos para estar siempre en campaña.

Mas no es ello de lo que quiero hablar hoy sino sobre la banca privada. A un mes de asumir la presidencia el señor Correa, la tasa de intereses había descendido al increíble dígito del 11%. Ello era mejor frente al 23% de hace cuatro años. Y se debió más a la recuperación del sector productivo ecuatoriano que a la buena voluntad del sector de la banca por bajar: cuando el horizonte económico aparece sin nubarrones, se adquiere un cierto nivel de estabilidad (productiva), los chulqueros saben que sus instituciones no corren riesgos y empiezan entre ellos a luchar por captar más clientes. En parte también porque los depósitos del exterior comenzaron a volver de a poco, y se inyectan nuevos capitales al sector financiero y por tanto productivo.

Actualmente hay una cantidad grande de dinero ocioso a nivel mundial, cerca de 350 billones de dólares que no tienen uso y que se hace todo lo posible por instalarlo en los mercados internacionales a través de líneas de crédito (BM, FMI) para usarlo en proyectos particulares de cada nación, (EE.UU. lo invierte actualmente en su guerra contra Irak), aunque son pocos los países que quieren endeudarse, pese a que las tasas de interés han bajado al 3 y 2% en plazos de 20 y 30 años respectivamente.

Entre ellos Ecuador. Hay nuevas naciones ricas –transformado en chulqueras– que andan ofreciendo también grandes sumas y que se han convertido en gran competencia para los entes financieros internacionales: Venezuela, Países Árabes, los mercados emergentes de Asia, como China, Singapur, Hong Kong… tienen suficientes reservas de dinero, sus economía se han fortalecido, trabajan en nuevos proyectos de desarrollo dentro de sus fronteras, pero no alcanzan a gastar tantas cantidades de inmediato y lo inyectan en la bolsa de valores, compran y venden acciones, prestan, donan a países amigos. Algunos disfrutan –como Ecuador, de una subida del precio internacional del petróleo y prefieren no adquirir nuevas deudas, como fue usual hasta hace tres años, para inyectar liquidez al sistema financiero de sus respectivos mercados interiores, pagar salarios o intereses de su gran deuda.

Pero volvamos a nuestro tema: El presidente Correa nos hace creer que con abrir su boca en contra de los bancos, éstos van a bajar de inmediato las tasas de interés. La trampa es que –justamente– con su imprudencia no está haciendo sino pagar favores de campaña: la banca invirtió para que él cumpla su sueño de llegar a ser presidente de banana republic y hoy ésta le pasa la factura y recibe su dinero con generosidad. Mientras al muchacho se lo ve alegre con sus zapatos nuevos (la presidencia) que no se los saca ni para dormir, la tasa de interés para los créditos ha subido otra vez al 15%. Y con tendencia al alza. Gracias a sus shows en la casa del vergara.

Y ¿cómo afecta esto a la producción nacional? Pues de la siguiente manera: cuando un productor o cualquier persona solicita un crédito bancario hay una cláusula específica sobre el tema relacionado a la tasa de interés. Y dice textualmente: ésta se regirá de acuerdo a la vigente en el mercado. Es decir, no se congela una cifra definitiva a pagar luego de adquirir la deuda, sino que ésta depende del vaivén del mercado financiero, y junto a otros muchos factores, del grado de confianza que un gobierno genere durante su mandato en los inversionistas y productores.

Con los ataques frontales a la banca, ésta le agradece mucho. ¿Qué chulquero es querido en algún lugar de la tierra, por más bueno que éste sea? Esos insultos e imprudencia valen dólares. Mientras más hable el presidente y no tome acción alguna, los deudores de la banca pagaremos también tasas de interés más altas, se reajustan; así de simple. Y los favores están pagados. La misma banca privada nos dice en sus spots publicitarios que ha entregado cerca de 12.500 millones de dólares en créditos para diferentes actividades. Que el lector tome una calculadora y saque el cuatro por ciento de interés mensual (cantidad que se incrementó en estos últimos meses) de dicha suma y ello multiplíquelo por tres meses, que ya lleva este asunto, sin que el presidente cumpla su palabra, y verá cuánto dinero está recuperando la banca gracias al inquilino de Carondelet

La mayoría del sector productivo trabaja justamente con la banca privada, puesto que carece de liquidez suficiente para mover su producción, y debe por tanto hacerse de nuevos créditos, (es como una maldición gitana, se cancela una deuda y se adquiere de inmediato otra), y pagar la tasa vigente en el mercado, a fin de seguir produciendo; no por que suben los intereses, éste sector puede renunciar a seguir endeudándose y moviendo la economía. Pueda ser que las tasas bajen, pero será de manera lenta, no rápido como subieron, y no creo que baje de nuevo al 11% este año.

Qué fácil es abrir la boca y no solucionar un solo problema. Retiró a nuestro embajador de Colombia en protesta contra las aspersiones con glifosato en la línea fronteriza y el embajador ya está de vuelta a Bogotá, ¡a cambio de nada! Inició un juicio contra el director del periódico la Hora y éste es un caso ganado desde la presidencia: no en vano tiene un congreso sumiso a sus intereses, un tribunal electoral pone alfombras, una fiscalía, una contraloría y una piche corte. Al señor Correa le conocí trabajando activamente por la candidatura del coronel, no le agradó ser nombrado –luego– asesor de economía –como premio a su contribución en sociedad patriótica, durante la vicepresidencia del insípido Palacio. Estuvimos juntos para echar al militar del gobierno y cuando la cosa se puso color de hormiga, se hizo plumas de CIESPAL. Abandonó a su amigo que horas antes le había nombrado su ministro de economía. Tal vez no me recuerde y de hacerlo seguro me va a pedir pruebas o me pone juicio a mí también. Quiero pruebas de esto que escribes en tu blog o te vas a la cárcel. Imposible presentar pruebas escritas. Ningún ladrón deja firmando su robo, ningún negocio turbio se graba, como lo hizo el señor Patiño y su último juego para mantenernos distraídos.

Los próximos en ser atacados serán los sindicatos de las empresas estatales, y claro que logrará adhesiones de la gente que desconoce las jugadas del poder. Pero nada allí se moverá. Después será el IESS. y así, con ataques y shows logrará consolidarse en la conformación de la mayoría de miembros para la asamblea. Allí pedirá la reelección: le fascina el poder, las luces y las cámaras. Pedirá plenos poderes… Ah, no vale la pena gastar demasiada energía en alimentar el egoísmo de las personas. Por suerte nada es eterno. El pez muere por su boca.

Esperemos que el señor Correa se dedique a escribir las páginas límpidas y elocuentes de su historia, no a lavar los platos sucios de la cocina; aunque también le apoyaría en ello si fuera allí por donde quiere comenzar a esculpir su nombre; con decisión y humildad, con trato fuerte si el caso lo amerita, puesto que su fracaso será también el fracaso del país.

Thursday, April 12, 2007

LA NOCHE DEL MURCIÉLAGO

Todos sabemos que éste, un animalito chupa sangre que atemorizó nuestros sueños infantiles, no es más que una rata con alas. Son ciegos, aunque excelentes cazadores, atacan a sus presas guiados por el calor de la sangre. Cuando hay sobre población se juntan y forman una nube inmensa, como las langostas, que devoran cuanto hallan a su paso. La luz del sol les hace daño, por lo que, como el personaje mítico de las aldeas rumanas, debe esconderse en sus cavernas antes del amanecer. Viven en el mundo de la oscuridad, del sueño; casi nadie sabe de su existencia, a no ser por su parentesco con ciertos personajes refinados del cine – el conde drácula -, de los cómix : batman, o en nuestro país con una especie siempre en peligro de extinción y nunca desaparecida del mapa político: el paleolíticos ratees movile, cuya cueva es un hotel cinco estrellas en Panamá.

Bajo su sombra el nuevo inquilino de Carondelet le apuesta al todo o nada con su constituyente para hacerse del control de los organismos estatales, gracias a nuestra poca memoria; pues hace 12 años exactamente ya la presentó el incansable first class viajero Freddy Ehlers como la poción mágica contra todos los males que aquejaban al Ecuador de entonces, ese paciente ingresando en camilla a la sala de emergencias. La apoyaban los movimientos sociales, los poderosos sindicatos alrededor de las empresas estatales, los movimientos indígenas y campesinos…Y fueron ellos quienes apoyaron a Abdalá Bucarán en su triunfo electoral de 1996 a cambio de la promesa de redactar una nueva constitución.

Pero el loco que ama no estaba dispuesto a compartir el poder con los grupos “de avanzada”, sino con su propia gente, los nuevos empresarios nacidos a la sombra del boom petrolero y de los diferentes negocios alrededor del estado rico; los movimientos sociales, nunca le perdonarían su traición e igual que en tiempos del coronel Gutiérrez (nueve años más tarde), se aliaron con sus hermanos socialcristianos, ID, DP, se subieron a la camioneta –con el entusiasmo en las calles de pachakutik, socialistas, MPD, marcharon juntos para botar de su sillón al pitecántropos erectos, y pusieron en su lugar al mejor bailarín de nuestra historia (si se atreviera a participar hoy en el programa bailando por un sueño, seguro gana éste el concurso), al cinturita mágica Alarcón.

Luego presionaron a éste y entre tanto tira y afloja se instaló al fin la famosa asamblea constituyente. ¿Quienes fueron sus asambleístas? Pues nada menos que 70 tristes monigotes que respondían a intereses de los partidos políticos tradicionales. En la elección de tales miembros predominó el voto en plancha, formando así otro congreso chiquito, una fanesca lela que reunía a avezados políticos de cien batallas, cantantes, ex reinas de belleza, artesanos que apenas sabían leer, algunos con graves problemas judiciales, vendedoras del mercado.

El inquilino de palacio recorrió los mismos rincones del país que el actual mandatario, e igual que hoy, logró aliarse con líderes locales a lo largo del país. Con chequera en mano hizo campaña electoral -lógicamente que por las fuerzas que sostenían a su gobierno y por su partido.

Los pasos dados en la politiquería actual no son nuevos; es una prolongación apenas de aquel tiempo. Hace nueve años se redactó una nueva carta magna hecha a su medida y hoy, ¡estas fuerzas políticas nos mantienen ocupados nada menos que con otra constituyente! Los nombres cambian, la esencia, la trama es igual: tras bastidores están los mismos actores de ayer: Freddy Ehlers, Rosa Elena Vega, (hoy Nina Pacari), León Roldós, el PRE, la UDC (antes DP), los socialistas, el hasta ayer poderoso PSC, los movimientos sociales, los grupos de derechos humanos. Es un epílogo de la aburrida comedia que dio sus primeros pasos el siglo pasado, con iguales argumentos y los mismos payasos. René Mauge estuvo de candidato por la ID, igual el cachito Vera, Raúl Vallejo, Gloria Gallardo, Jaime Nebot, Luis Macas…

Los hechos pasados se hicieron para aprender. Parece que a las nuevas generaciones no les interesa los hechos pasados, no se preocupan por hojear un poco los libros o revistas -que no están muy lejanos- a fin de recuperar un poco la memoria, y más bien parecen empeñados en dejarse arrastrar por la misma clase dominante que nos dejó como herencia un tren descarrilado a un lado del camino, desde donde miramos el paso de los trenes modernos y envidiamos su osadía, su velocidad, el vértigo de los sucesos actuales.

La historia vuelve a repetirse, canta el J.J. en una vieja cantina de Chimbacalle, cuyas paredes blanqueadas con cal y cubiertas las puertas con papel periódico aún conservan las huellas de un pasado que me duele hasta la médula, del que fui, soy testigo, cómplice y autor también.

Las nuevas fuerzas políticas, nacidas y alimentadas bajo la sombra de un estado opulento e injusto en la distribución de las riquezas generadas por sus empresas, nuestras empresas, pueden tener a partir del próximo 15 de abril su oportunidad de acceder a controlar las mismas a través de una consulta irrisoria, confusa y plagada de vicios constitucionales. Otros empresarios quieren tener el mango de la sartén, prósperos comerciantes, ejecutivos con títulos obtenidos en las mejores universidades del extranjero (algo inalcanzable para la mayoría de los ecuatorianos), exitosos gerentes con PHs, doctorados, pasantías en centros educativos de élite y con grandes fortunas influyen sobre las nuevas fuerzas sociales, compran votos, ponen ministros, subsecretarios (simples testaferros del poder), negocian la contraloría del estado, las telecomunicaciones, las gerencias de las diferentes ramas comerciales de petroecuador, de las aduanas.

Ellos no buscan una embajada, un cargo público. Estas palabras son pamplinas a sus oídos, pérdida completa de tiempo y de dinero. Ellos no pueden darse el lujo de faltar un día a su trabajo asistiendo a una manifestación espontánea en apoyo al gobierno de turno. Para ello tienen a su gente de confianza, quienes se encargan de contratar personal de acuerdo a la ocasión. Inversión es su palabra preferida; no ahorran en detalles, no descuidan minucias. Les une las inversiones en la banca privada, en las transnacionales, el tenis, la hermandad masónica o el opus dei, sus lazos de sangre, pues son miembros de las familias que siempre estuvieron en el poder; les unen sus hijos (a) casados (a) con sus rivales -más económicos que políticos desde los tiempos de colegio.

Una empresa no nace de la noche a la mañana, una transnacional se forma durante generaciones, y los empresarios tienen que unirse, globalizar sus capitales para así poder crecer –hasta comerse a los más débiles. Es el capital + el capital sobre el capital, es la ganancia + la inversión = nueva inversión que permite asegurar el crecimiento constante, la exportación de dineros cuyo origen es una mina de oro llamada estado, con una masa de gentes miserables, indigentes, sin educación, sin salud, sin dignidad, y por tanto siempre insatisfechas: los elementos necesarios para la aparición de ciertos caudillos que, rascando las sarnas, las heridas de los mendigos para recordarles su condición, les ofrecen instaurar una nueva patria, solidaria y justa: palabras vagas y confusas en sí mismas, pero que suenan bien en una población que quiere cambios rápidos y fáciles, aunque sin ofrecer nada por ello.

¿Grupos de fuerza? ¡Nunca! ¡Es la manifestación espontánea de la gente cansada de los mismos pelucones de siempre! Vocifera radiante el señor Correa ante los micrófonos. Mas resulta que el actual inquilino de Carondelet es también un pelucón, si nos regimos por el contenido de sus palabras. ¿Quién tiene la satisfacción de asistir a un colegio salesiano? ¡Pues un pelucón! ¿Quién va a estudiar a Europa, o a EE.UU.? ¡Pues un pelucón! (Eso de las becas es una consecuencia de ello: toda universidad de ricos entrega becas porque eso es parte de una estrategia del poder a futuro. Yo estudié seis años en la Central y no he sabido que ésta entregue becas gratuitas a los estudiantes para ir a especializarse en el extranjero) ¿No es él nieto de uno de los mayores pelucones del siglo XX? ¿Quién tiene una nana durante su infancia en nuestro país? ¿Quién durante trece años imparte clases –diré: alimenta cuervos- en una universidad exclusiva de ricos, donde la matrícula de un semestre cuesta US$ 6.000, mientras él –como profesor- ganaba 30.000 dólares anuales? ¡Pues un pelucón! (Y conste que estas cifras fueron dadas por nuestro compañero presidente a los medios). Pero es a los Gualotuña, a los Chillanes, a los Pilatoas, a los Pilahuines a quienes se arrima él para afianzarse en el poder; a quienes paga para que impidan el acceso a los 57 legisladores destituidos, o tiren piedras a aquel que se atreva a alzar la voz en contra de sus propuestas.

Igual que en gobiernos pasados, se convoca a numerosas comunidades indígenas y campesinas para obligarles a marchar por las calles de Quito gritando su respaldo al presidente, a cambio de pequeñas obras en la parroquia o en el barrio que casi nunca se cumplen. Los sindicalistas de las diferentes empresas estatales abandonan sus sitios de trabajo a cambio de tener el resto del día libre luego de las manifestaciones. Por ejemplo, en un día cualquiera de manifestaciones callejeras, quien va al registro civil se topa con la noticia de que no atiende ni la mitad del personal.

Pero a decir verdad, esta gente contratada con sueldo fijo no representa ni siquiera al 1% del total de la población nacional. Cómo puede ser posible que 4 mil personas, contratadas exclusivamente por el gobierno de turno impongan por la fuerza cuanto ellos quieren hacer. La pregunta es ¿qué producen? Oye, si uno falta a su trabajo al otro día estoy despedido. Mucha gente si no se esfuerza durante el día a la noche no merienda. ¿De dónde obtienen el dinero para estar siempre gritando, agrediendo? Los he visto durante mis viajes. Están en todos los encuentros del presidente con la población. Son los grupos que siempre aplauden, se agitan, sudan, flamean las pancartas. Pero no crean que ellos pasan hambre. Se hospedan en hoteles, reciben 15 dólares al final de cada jornada, más pasajes y comida. Vienen de Machala, de la Concordia, de Tulcán. Y no lo digo yo, lo informó desde el sitio mismo de las manifestaciones el canal aliado con el gobierno: ecuaviza, en su noticiero del 10 de abril. Gustavo Larrea no se cansa de restregarnos en la cara: nuestras brigadas recorren el país informando a la población de puerta a puerta sobre las ventajas de la consulta.

¿De qué brigadas habla el ex subsecretario de Bucarán?¿Quien se atreverá a investigar la contratación de tales personas y cuáles son las fuentes de financiamiento? Nadie. Los trapos sucios los lavan –o se esconden- en familia. Ellos saben que en cuestiones de politiquería, es como en casa del jabonero: el que no cae, resbala. Así que es mejor cuidarse mutuamente las espaldas. Total, la contraloría, la fiscalía, los jueces pertenecen al mismo círculo. El mundo es redondo y mañana bien pueden estar arriba o abajo, en una gerencia gubernamental, desde dónde ellos pueden recuperar sus inversiones de campaña, los dineros gastados para que grupos de choque salgan a sembrar el caos en la ciudad. O en la comodidad de sus negocios privados. Pero, ¿quiénes son? Ellos lo saben bien, se divierten y disfrutan con tales escenas en la televisión, porque son parte del juego. Divide e impera. Tal fue el logo de los emperadores latinos, tal es la receta de nuestros aprendices de dictadores. Confunde e impera, suena mucho mejor. ¿Es acaso una masa de asalariados del estado, o de las diferente organizaciones sociales, como las ONGs, los derechos humanos? ¿Pueden los recursos del petróleo, los dineros provenientes de las recaudaciones de SRI, del pago de aranceles en las aduanas, ser infamemente despilfarrados en tales demostraciones? Allí no está el trabajador de la construcción, la vendedora de vitrina, el salonero, el taxista, el artesano.

¿En qué se han convertido los cuerpos de seguridad del estado? En simples guardianes de intereses ajenos, aunque la rama militar obtiene buenos réditos por su aparente sumisión, ya que a cambio consigue grandes contratos del estado. Un simple ejemplo: he visto a nuestros reclutas jóvenes, -yo mismo tuve que experimentar en carne propia, como parte del servicio militar- cargando arena, hierros o cuidando puentes construidos por el cuerpo de ingenieros del ejército. ¿Es que no les basta a los uniformados los 650 millones de dólares que reciben del presupuesto general de la nación? Trabajan a cambio de dinero (y no justamente cumpliendo deber) en la vigilancia del oleoducto, la construcción de carreteras, producen en fincas ganaderas, tienen fábricas de confección, de armas, de municiones, una flota de aviación, banco propio, jubilación particular para sus miembros, grandes extensiones de terrenos cultivables. Importan materias primas libre de impuestos, compiten ilegalmente con sus centros comerciales vendiendo productos a precios más bajos del mercado gracias a las facilidades aduaneras…¡todo ello mueven con nuestros dineros, con los impuestos que cualquier gobierno se esmera en cobrarnos de manera cada vez más eficiente a través del SRI, de un sin número de cargas impositivas –como la salida del país- y a cambio de qué! La consulta misma estará en sus manos va desde la impresión de las papeletas hasta el ¡traslado y vigilancia de las urnas electorales! Y cuando hay movilizaciones, cierre de carreteras, toma de campos petroleros, son los Gualotuña, los Pillajo, los Cabascango, los Tixilimas, no los altos oficiales, los que van a enfrentarse a su gente, a agredir a los dirigentes, o a cualquiera que su jefe le ordena asestarle una sonora paliza. (El hecho reciente en el parque Galápagos es un botón de muestra). Quien a buen árbol se arrima… asegurada tiene su silla en Carondelet.

Y ¿en qué se ha convertido la policía? El pueblo siempre sale perdiendo. Los Pilatuña, los Guamán están cuidando hoy el congreso. Y ¡Oh suerte de los ahogados, de los que no son más que el pedazo de queso en medio del pan! deben enfrentarse indefensos – de acuerdo a ordenes superiores- a esa misma masa pagada por el gobierno.

Extensa es la noche del murciélago. Me basta decir que un año después de clausurar sus funciones la asamblea de entonces, Ecuador se sumergió en la peor crisis del siglo pasado. ¿De qué sirvió la nueva constitución? Sino hay un cambio de actores, de trama, sobre todo, volveremos a tropezar con la misma piedra. Gandi no utilizó iguales armas para conseguir la independencia de su país. A la vieja estructura del reino unido que subyugó a India durante siglos las derrotó con las armas de la inteligencia, con el ejemplo de la humildad; mas, no ofendamos aquí su memoria de hombre universal, guía espiritual, hermano mayor de los débiles, cuyas palabras y enseñanzas aún alumbran en los oscuros pasadizos de nuestros tiempos; y dejemos mejor que esos hombres grandes con espíritus enanos, los que insultan, vociferan y se enojan creyendo que con ellos empieza la razón y el mundo, se ahoguen en la vastedad de sus pequeñas ambiciones. Ya lo he dicho varias veces: las vanidades del poder son pasajeras. O sino, señor Correa, pregunte a Alarcón, a Borja, a León, a Noboa… ¿Qué luz alumbra de ellos en el horizonte para orientarnos, para recobrar energías repitiendo sus palabras e imitando sus obras?

Saturday, March 3, 2007

A MÁS ÉXITO, MÁS DELGADA

Article of Erica Jong

Copyright: The Sunday Times, London

Traducción: Rafael Arteaga

El atrevido intento de la época del Charlestón por liberarse del corsé y de los cabellos largos se volvió realidad y pronto fue otra manera de esclavitud, cuando los ricos de los años treinta impregnaron un nuevo ideal: tú nunca podrás ser demasiado rica o demasiado esbelta.

En una sociedad en la que hay suficiente para comer, se hace imprescindible la disciplina de mantenerse delgada: aquí se comprueba su sabiduría. En pueblos en los que la hambruna hacía de las suyas, las mujeres voluptuosas, incluso las gordas, eran muy deseadas, hasta que los ricos norteamericanos y los europeos -que en esa época tenían suficiente para comer- convirtieron a la condesa de Windsor en un ideal: un maniquí para los caprichos de los modistas con un cuerpo que a un hombre normal le daría la sensación de irse a la cama con una bicicleta, pero extraordinariamente bella, aunque sea en fotos. La elegancia se impuso fácilmente a la sexualidad y la gordura fue -desde entonces- rechazada. En el mundo de la moda el fotógrafo es el único que cuenta, y los médicos dietistas son agradables vendedores de puerta a puerta que entregan pastillas para adelgazar a cambio de dinero.

En los años veinte nosotras no éramos aún dependientes del fascismo de la condición del cuerpo. Las mujeres ricas eran delgadas, flacas y otras escuálidas. A una madre normal y corriente de la clase alta se le permitía ser voluptuosa todavía, pasando por alto las "momias negras”; sin embargo, con el transcurso del tiempo, inclusive ellas debieron ponerse a dieta. La clase media y la gente pobre se contagiaron de ese nuevo look de las mujeres ricas y debieron vencer el hambre para pertenecer a ese círculo; aunque ello no resulte tan fácil si se toma en cuenta que para el trabajo corporal es imprescindible comer en abundancia, con los suficientes valores nutritivos; como tampoco se disponga de tiempo ni dinero para las granjas de belleza, masajes, doctores que recomienden una dieta adecuada.

No basta con ser flaca, sino esbelta

En los años cuarenta hubo un brillo de esperanza para las mujeres redondas. Los hombres estaban en guerra y los bustos prominentes fueron -de nuevo- buscados. La agraciada pin-up girl volvió por un momento en escena. Betty Grable y Marilyn Monroe pusieron el volumen otra vez de moda. Las copias de Marilyn en los años cincuenta -Jaine Mansfiel, Diana Dors- eran "llenitas" todavía; sin embargo, al llegar J.F. Kennedy a la presidencia en los años sesenta, el look de Jackie se impuso en el mundo. Era la mujer esbelta y rica, complementada con un toque de energía y elegancia que hicieron parecer la gordura definitivamente como algo anticuado.

Desde entonces la carrera de la esbeltez se hizo extrema década tras década. Ser delgada no es suficiente, se debe ser flaca, pero también llena de energía que delate las constantes visitas a un gimnasio. Naturalmente que los senos desaparecen con una dieta extrema; pero, para consuelo, existe la silicona: así se puede tener unas caderas como las de Barbie y, al mismo tiempo, unos senos como los de Marilyn Monroe. ¿Es peligrosa la silicona en el cuerpo? Ello no tiene importancia cuando se trata de ser bella. Ya en tiempos pasados las mujeres llevaban harina de plomo en sus rostros, se maquillaban con ceniza sus pupilas, y hoy se dejan poner silicona en sus pechos, o implantaciones de plástico para lucir unos pómulos alzados; ya que el precio de la fealdad es demasiado alto: no se obtiene ni la aceptación de los demás ni el amor de los hombres.

Nadie se pregunta cuál es la relación entre amor y reconocimiento, si a las mujeres se les obliga a odiarse a sí mismas. ¿Por qué no protestamos al ser juzgadas de acuerdo a nuestro cuerpo? Quizás porque el peso es ya una clasificación. Las de abajo son gordas y nosotras, si queremos pasar desapercibidas, debemos ser flacas; aunque yo no he conocido hasta ahora a un hombre que no ame la voluptuosidad. No. Es mucho más que la "riqueza" de las apariencias. Y ser rica significa ser delgada, aunque la sexualidad no sea el impulso más fuerte en la psicología masculina. Es el status, y nosotros apretamos nuestras carnes para asomar como ricas.

La alta moda no puede ser lucida por una gorda. Con una atrevida costura para las piernas y sus faldas angostas, la moda no perdona la mínima curvatura; sin embargo, en el pasado el corsé de Scarlett O'Hara mostraba en sus redondeces lo que era el cuerpo de una mujer: por un lado estaba una especie de cinturón de castidad hecho de acero y por otro una camisa de fuerza que escondía innumerables pecados (de la mesa). Igual los senos eran apreciados mejor dentro del corsett. Y es curioso que nuestras supuestas mujeres liberadas hayan aceptado extremos ideales de belleza, sin siquiera protestar.

Si la industria de la moda, que es justamente producida por hombres, nos impone algo así, ¿por qué compramos, entonces? ¿Por qué no pedimos ropas que vayan con nosotras, y no nuestros cuerpos con las ropas?

Aunque hay acepciones en la regla. Algunas diseñadoras femeninas como Donna Karan y Liz Claiborne han hecho mucho dinero con vestidos y casacas extensibles por medio del elástico: prendas que tienen demanda por ser cómodas, de marca reconocida, con números promedios 40 - 42, y no 34.

Las mujeres son rechazadas por ser mujeres

¿Por qué no nos rebelamos si, después de todo, una mujer en su vida real es gorda, delgada o simplemente normal? Tal vez porque reconocemos que es mejor permanecer delicadas y frágiles para no asustar a los hombres con nuestro poder. Mientras más derechos pedimos en la sociedad, mayor es castigo impuesto por nosotras; en efecto, la lucha por ser flacas parece tener relación directa con nuestros crecientes derechos políticos y laborales: a más espacios conseguidos en el mundo, más grandes es la presión contra nuestro cuerpo, como si quisiéramos decir: "no temas de ti".

Yo saludaría a un mundo en el que el cuerpo de la mujer tenga derecho a ser tan diferente, como sus pensamientos. Un mundo de decisiones propias. Las mujeres son odiadas por ser mujeres, y nosotras interiorizamos esa apreciación pese a que hablamos del derecho a opinar y de igualdad de oportunidades.

Una verdadera emancipación sería si nosotras tuviésemos el derecho a poseer nuestro cuerpo, a llevar zapatos cómodos, amplios vestidos con grandes cortes y cabalgar por el mundo -como amazonas- a grandes pasos. Verdadera emancipación es cuando te miras desnuda al espejo y dices, como mi primera heroína al final de "Fear of Flying": "tengo un lindo cuerpo y estoy decidida a conservarlo."

Thursday, February 1, 2007

BABEL

Martes, 30 de enero de 2007, a las cinco de la mañana llegan cinco buses a la comunidad indígena de Tocagón, cerca de Otavalo. Entre tinieblas los habitantes se reúnen en la plaza central, un campo lleno de matorrales, animales sueltos y charcos de lodo. Las bocinas ordenan apresurarse. Uno a uno va llegando al lugar, se acercan al dirigente para decir su nombre e ingresan de inmediato a los buses. No falta ninguno en la lista para este día. Son llevados en manada –igual que los animales al matadero- a Quito, con una misión: marcharán por las calles gritando su apoyo al presidente Correa, (entre ellos le dicen mushuk Pachatukik, en honor al último emperador del Tahuantinsuyu. Otros le dicen: jatun Amu, -gran amo-, mishu Apu -jefe mestizo-. Taita Mishi -papá gato-. Los mismos calificativos que otorgaron a Gutiérrez cuando éste proclamó el triunvirato, hace exactamente 7 años). A cambio recibirán una coca cola con dos panes de desayuno (la comida usual entre ellos), al medio día un almuerzo, cinco dólares en efectivo al final del las protestas y antes de embarcarse de regreso tendrán dos horas libres para recorrer la ciudad. El dinero para muchos será el único para toda la semana, y por ello les conviene llevar a toda la familia, pues ello representa algunos días de comida. Allí van los ancianos de ambos sexos, mujeres con niños (es lo más recomendable para sensibilizar a los citadinos, a los medios y así ablandar a los elementos de la fuerza pública), muchachos que no saben leer o escribir, sin dientes, raquíticos, las pieles quemadas por el sol; hombres con aliento a alcohol y por tanto embravecidos con…no saben contra quien….ah, esos mestizos…ah esos ricos…ah esos mishus. Constituyente, caraju, abaju el congresu. Sus dirigentes tomarán muy en cuenta su comportamiento durante la marcha, cada uno de sus pasos serán vigilados.

La comunidad es el centro de la vida entre ellos. Están unidos por la sangre, por sus ponchos, sus trenzas, el idioma; pero, sobre todo, por la miseria, que es su madre y padre. Les une también el hambre, no la luz de un amanecer diferente al de este día. Ellos deben ir, no tienen otra opción. De lo contrario, sus propios hermanos les contarán la luz eléctrica, les negarán el agua para sus animales o sembríos, cerrarán los tubos de agua potable; serán, lo que es más terrible, considerados wayrapamushkas (traidos del viento) y pueden ser apedreados por la comunidad, los objetos de las casas desaparecen, sus dueños son acosados hasta que, o bien se arrepienten, piden perdón a los dirigentes para integrarse a la comunidad o deciden marcharse del pueblo para ir a mendigar en las ciudades.

Esta es la realidad de las comunidades indígenas, señor Correa, esto no es invento, como su propuesta de cambiar nuestro país. Usted que estudió en colegio de ricos y fue a hacer sus prácticas de catecismo -una costumbre medieval de los jesuitas- en las comunidades indígenas, que no fue a dormir bajo esas chozas de tierra negra y paja, perdidas entre la neblina y el viento helado de las montañas, sino en la casa parroquial, con la mesa servida y los platos lavados por indígenas. ¿Qué aprendió de ellos, sino fue su ingenuidad, sus temores milenarios ante el poder, la mansedumbre con que cumplen una orden?

Usted les ofrecer duplicar el bono de la pobreza, de quince a treinta dólares, a cambio de demostrar su fuerza de organización en las calles gritando su nombre y defendiendo sus planes de gobierno. ¿No es corrupción? ¿Despotismo? Una acción miserable, ruin, por decir lo menos, desde el mandato que le confió la ciudadanía. No es la demostración del «descontento popular», es el uso vil de dineros públicos para –aprovechándose de la miseria- intentar romper el equilibrio de fuerzas, en vez de usar el genio y la figura del estadista que busca perpetuar en los libros como una antorcha que ilumina a las naves en el puerto y no como un capítulo vergonzoso que nos duele recordar.

Usted les ofrece la repartición de tierras ociosas y baldías, a cambio de apoyo a sus propuestas de gobierno. Le recuerdo a su espíritu de conquistador que la tan mentada reforma agraria de los años sesenta no sirvió de nada porque no vino acompañada de un mega proyecto de producción, traducido en ayuda al agricultor con tecnología moderna, maquinaria, créditos a bajos intereses, incentivos, salvaguardias y sobre todo, comercialización, búsqueda de nuevos mercados. Por ello, en cuanto recibieron sus certificados de propiedad, muchos vendieron los terrenos y se marcharon a la ciudad. A los campesinos los ve hoy en las calles pidiendo limosna, cargando en los mercados, o suplicando «navidad» a los costados de las carreteras.

Son las cinco de la tarde. Estoy en el barrio comité del pueblo. Los indígenas se han tomado prácticamente la calle central: entran a las tiendas, compran pan, piden refrescos, entran a los restorantes y ordenan cuartos de pollo. Pero no están todos, son apenas la mitad: los otros recibieron la orden de rodear el congreso nacional apara evitar que los diputados sesionen, y allí deben dormir haciendo guardia. Los demás caminan por estas calles con sus funditas de salchi-papas, con helados. Una voz ordena subir a los buses. Son cinco de la compañía Otavalo. Vinieron hasta acá para evitar a los medios con sus preguntas maliciosas. El país mismo es una hoguera.

Mañana vendrá el resto de la comunidad a conocer Quito. A reemplazar a los que hoy noche gritarán: ¡viva Correa, constituyente ahora, caraju! Mientras éste asomará en las cámaras para decir que lo sucedido en este día “fue una demostración del pueblo organizado contra los mismos de siempre”. Y el carroñero Velasco, desde radio la luna gritará: ¡apoyemos a nuestros hermanos indígenas, puta mieeerrda, que nos dan lecciones de amorr a la patrria. Qué besstia!”

Ps. Las comunidades de Cotopaxi, Chimborazo, de la amazonía se aprestan a tomarse las ciudades en respaldo "de su presidente". Los agricultores de la costa lo harán también, a cambio se les extenderá el plazo a diez años para pagar sus obligaciones con el banco de Fomento; a muchos se les ofrece perdonarles sus deudas; todos recibirán nuevos créditos productivos. Vivimos en democracia, todos tenemos derecho a "conocer" Quito.

Ps. (nada de partido socialista) En Guayaquil, Quito, Cuenca, y otras ciudades, dicen los medios identificados con el gobierno, que miles de manifestantes se han tomado las calles. ¿Qué se les ofreció? “Es la manifestación espontánea de un pueblo cansado de lo mismo”, grita Correa; mas sabemos que todos los que se inscribieron para su plan de vivienda popular deben expresar su respaldo en las calles. Ojala les dé las casitas de 6x6m2.

Ps. El congreso decidió subirse los sueldos. Dejémonos de huevear y vamos todos a la constituyente, gritan los diputados. No podemos quedarnos al margen del pastel, digo de la historia.

Ps. La Iglesia anuncia en los medios su respaldo a la constituyente. (¿Qué se les ofreció a cambio) Si no puedes vencerles, únete a ellos. Y así ganamos todos. Aunque el déficit fiscal es de 850 millones de dólares hasta éste día, más 450 en obligaciones. Ahora si amén

Monday, January 29, 2007

EL ALUMNO Y SU CONSTITUYENTE

Hace días, específicamente el 15 de enero del 2007, me propuse guardar silencio para dar un tiempo de espera al nuevo mandatario. Las jugadas actuales de la política me las sé de memoria, es como una partida de ajedrez: uno intuye el movimiento de las piezas sobre el tablero por la experiencia de jugadas anteriores. Sólo que se cambie de actores que no sean de una misma escuela como para dejarnos sorprender con alguna estrategia diferente; de lo contrario, el juego del poder en sí, como se presenta en las actuales circunstancias, se parece a las telenovelas mejicanas, donde los actores son los mismos en todas las series, aunque con otros nombres, maquillados y vestidos de acuerdo al rol que les toca interpretar, a la época y circunstancias en que se desarrolla la nueva obra, apegados estrictamente al mismo guión escrito desde afuera, y que deben seguir a cabalidad, so pena de ser reemplazados de inmediato. Y no olvidemos que tras los estudios de grabación hay un mar de actores desconocidos que harían cualquier cosa por subirse al tren del éxito. Aún así, Intento cultivar el optimismo y no aburrirme con esta nueva serie llamada: el alumno de coronel y su constituyente; pero no hay señal alguna en el horizonte que me anime a creer en un nuevo amanecer, sino estos que tenemos, mañanas frías y lluviosas, con el avispero de noticias repetidas –y en dosis moderadas, a fin de mantenernos distraídos cada día.

Hoy he discutido otra vez con mi madre. No quiero cambiar su manera de pensar, solo traté de aclararle estos asuntos políticos actuales desde otra perspectiva que no sea la de su canal preferido ECUAVISA, su periódico el comercio, su carlitos vera, su paquito Velasco, como lo fue Gutierritos, el borjita, o el loquito que ama. Hoy grita por la casa entera el correita. Tal vez me acuse de ser un mal hijo, mas en el fondo nuestra viudez, bueno, en mi caso diré -mi soltería, los dos queremos un nuevo país, el cómo nos imaginamos ello, es otro asunto. Ya lo dijo el anarquista Jaime Guevara, «ningún gobierno me ha defraudado porque nunca esperé nada de ellos».

Cuando la colorada Cintia Viteri anunció que Correa se entrevistó en Panamá con Bucarán, casi nadie le tomó en cuenta. Fue un chisme más de los tantos que se soltaron al aire en una campaña por asestar sonoros puntapiés a la zona hepática de los candidatos. Cuando la prensa de abril del 2007 informó que el entonces candidato Correa fue a Washington para exponer su plan de gobierno ante inversores de capital, fue una farsa completa, ya que en esa época los más opcionados eran león Roldós, seguido de la colorada y luego de Noboa. Nuestro personaje en mención estaba en el séptimo lugar, de doce candidatos, superado inclusive por el hermano del actual ministro de gobierno. Los aludidos negaron, por supuesto, los rumores del encuentro, y se echó tierra al asunto en la recta final de la campaña ante el ascenso vertiginoso en las preferencias del electorado del movimiento alianza país. Mas la sospecha tomó cuerpo en la segunda vuelta electoral, cuando gente afines al exiliado en un hotel cinco estrellas en Panamá comenzó a asesorar al candidato y su presencia fue más visible con Sicuret, los Isaías Obando, o el mismo Carlos Larrea (hasta rima con Correa), el mismo que fuera subsecretario de gobierno en los tiempos del rock de la prisión y la guatita.

La campaña en sí fue un derroche de dinero: fueron dos, trescientos autos de lujo, con gente contratada exclusivamente para acompañar a los mítines, con una publicidad impresionante en los medios que responden a los intereses de sus auspiciantes. Si se hubiera prestado atención a los automóviles, se habría dado cuenta que eran los mismos que recorrieron toda una región –de acuerdo al plan delineado por los dirigentes del nuevo movimiento. Así, por ejemplo, los de Quito fueron hasta Tulcán, Ibarra, o en dirección contraria: Valle de los chillos, Sangolquí, Santo Domingo. Desde Guayaquil hasta Machala, Ventanas, Pasaje; o desde Cuenca a las ciudades aledañas, como Gualaceo.

Las famosas «concentraciones» no fueron otra cosa que una ostentación de poderío económico y de organización con base en los tradicionales partidos políticos que no sintonizaban –no cerraron buenos negocios o no fueron tomados en cuenta- con el discurso de Noboa. Viajaban con pancartas, puestos las camisetas verdes. En las plazas o calles tenían que gritar –por algo se les pagaba 7 dólares diarios, aparte comida, transporte y dormida-, estaban dispuestos a viajar a donde se les ordene, por bus o en carros de los auspiciantes. Los hoteles se llenaban donde llegaban, los restaurantes daban gracias al cielo, porque un desconocido cancelaba las cuentas. Su llegada a las ciudades era imponente, todo lucía bien organizado –y a la vez espontáneo: imaginemos una entrada bulliciosa a la ciudad de doscientos autos, con sus bocinas, altoparlantes, los acompañantes de la caravana gritando sus consignas, los discursos de rigor, los bailes, el alcohol, el show artístico. Y aquellas imágenes fueron sabiamente manejadas en la pantalla chica: espacios cortos, pero contundentes. Quienes manejan publicidad saben bien que tres segundos de primer plano de un producto es suficiente. Pero Correa, un maestro de la demagogia, siempre estuvo acusando la falta de espacio a su campaña en los medios.

El propio Carlos Larrea, en entrevista –previo al 26 de noviembre- para el universo afirmó tener un ejército de 5.000 personas en todo el país que «trabajan con alianza país».¿Quién dijo algo frente a estas palabras? Ostentación de riqueza frente a una población que cree al primero que le ofrece el paraíso a la vuelta de la esquina, sin dar nada a cambio. Ese mismo personaje afirmó una semana después de posesionarse el gobierno de Correa que su movimiento cuenta con 3.000 brigadistas para difundir en la población su propuesta de la constituyente. Y volvamos a la pregunta de siempre: ¿de dónde sale la plata para pagar? ¿Quiénes auspiciaron la campaña presidencial? En la lista de contribuyentes no consta algún pez gordo, son nombres desconocidos -hasta en el Internet, ficticios, como las tres empresas que no figuran siquiera en los registros de la superintendencia de compañías, y cuyos aportes –sumados todos- no superan los 120.000 dólares. Esa cantidad bastó para pagar al personal cuatro días apenas. En la entrevista para Vistazo, de Marzo del 2006, el entonces candidato Rafael Correa se niega rotundamente a dar la lista de sus auspiciantes; así de simple. Y no estoy alejado de la verdad, mi sobrino trabajó 45 días durante la campaña y recibió 7 dólares diarios por agitar la bandera verde junto al semáforo de la calle Vencedores del Pichincha, en Quito. Hoy está muy «ocupado» cuidando que el nuevo fiscal de la nación no ingrese a su oficina; aunque el presidente manifieste a los medios que ello «es una manifestación espontánea del pueblo cansado de tanta corrupción».

El actual gobernante no entendió el mensaje de los ciudadanos: ¡basta de lo mismo! Por ello castigaron con sus votos a los partidos que siempre estuvieron en primera fila bajo ese circo llamado democracia. A veces fueron maestros de ceremonias; otras veces los payasitos que nos mantuvieron distraídos con sus brincos y bromas, mientras el dueño de la carpa contabilizaba sus ganancias. Estuvieron en la jaula de los leones, comieron vidrios, tragaron fuego, o saltaban por los aires desde el trapecio, frente a un público olvidadizo y cómodo que siempre paga la función. Si hubiéramos deseado que nos gobiernen los grupos que hoy están en el gobierno, los habríamos elegido a ellos en las urnas. Rafael Correa olvida que nosotros castigamos con el voto a esos monos de circo que, bajo el membrete de las mayorías móviles, se vendieron –y venden, al mejor postor. Dijimos no al PSC, a la ID, a la DP, pero también –y con iguales argumentos, no al partido socialista, al PRE, a Pachakutik, al MPD, cuyas listas ya debieron desaparecer del mapa electoral por la insignificante cantidad de votos obtenidos en dos campañas electorales seguidas, de acuerdo a la ley de elecciones, pero que gracias a sus influencias en los organismos del control, han logrado mantenerse dentro de sus ataúdes, pero sin ser enterrados aún. Se les dio la oportunidad de gobernar al PRIAN, al PSP y Alianza País, en su orden, más allá de si le gusta o no a Correa; pues lo de ganar la presidencia fue circunstancial, aunque determinante, pero de ningún modo un cheque blanco que se lo tiene que endosar a los votantes.

Es lamentable la muerte de un ser humano y nos cuesta aceptar que ello pertenece a un ciclo de la vida; pero, más allá de las circunstancias que provocaron la colisión de las naves en el aire y que debe ser, por cierto, investigado e informarnos lo más pronto posible para evitar elucubraciones en los medios-, no debemos ignorar que la ex ministra de defensa fue parte también de ese círculo vicioso que la población tanto detesta; aunque, por respeto a su memoria no escribiré nada más sobre ella. Cómo ignorar que Carlos Larrea fue fiel colaborador del gobierno de Bucarám, lo mismo que Alfredo Castillo, Pedro Saad Herrería, Augusto Barrera. Cómo digerir que la izquierda rancia del país, los intelectuales, escritores, pintores hayan estado siempre del lado de los triunfadores (o de los chimbadores) y se escondieron tras vestidores tan pronto como se opacó su brillo. Luego de la caida del muro de Berlín no supimos dónde ubicarnos. Fue la peor debacle espiritual que sufrimos los socialistas en octubre de 1988 y que marcó con fuego nuestras vidas. Yo mismo, que por esos días estuve en un ciclo de conferencias en Italia, no pude concentrarme en mis actividades escuchando cada instante los sucesos: nunca negaré que esa noche me puse a llorar imaginando esa pared que dividía el mundo y tras la que me atrincheraba, negándome a aceptar la diléctica del tiempo, en el suelo. Después de unos años viajé allá y mi gran tesoro, como se guardan los vestigios de un terrible y apasionado amor imposible, es hasta hoy una piedra de la muralla.¡Como si en el mundo no hubiera otras murallas!
Aún recuerdo, y yo me incluyo en ese grupo, que durante la primera campaña de Abdalá, trabajamos justamente por él, igual que apoyamos a Frank Vargas, al camaleón Freddy Ehlers. Clamábamos –igual que hoy- y pusimos nuestra firma en la constituyente del 98. Luego dimos el voto por Jamil, y meses más tarde en complicidad con el edecán Gutiérrez, los movimientos indígenas y los grupos sociales, digamos mejor, los sindicatos de las empresas estatales, tumbamos al autor del feriado bancario. De inmediato nos alistamos para las próximas elecciones: luchamos en el congreso porque se perdone a quienes rompieron nuestra constitución (la del 98), sacamos al coronel de la cárcel y con empeño de hormigas trabajamos por su candidatura. Cuando éste nos echó a patadas del gobierno (nos ofreció compartir el poder, igual que el actual mandatario) lo echamos también de su sillón, pusimos en su lugar a Palacio y cuando estábamos a punto de tirar la toalla, asomó alguien que pintaba para ganar –luego de su paso fugaz por el ministerio de economía.

A la izquierda ecuatoriana le ha sido difícil unirse a través de consensos de largo alcance que beneficien al país, y más bien estuvo siempre aliada con los gobiernos de turno para así mantenerse vigente, no por ideología, sino por intereses netamente económicos, como fue siempre la posición de nuestros
camaradas dirigentes a costa de los jóvenes soñadores de entonces
que, rompiendo ventanas, echando piedras y cockteles molotov a los polocías, soñábamos con la revolución del proletariado, del trabajador de las grandes fábricas de acero, de las minas de carbón, como en los orígenes de la ideología comunista, en Europa , mientras el Ecuador de principos del siglo XX era una sociedad feudal todavía o, hasta en los años 60, el 75% de la población era campesina.
La ciudadanía, durante las últimas cuatro elecciones, con su voto ha dado muchas estocadas mortales a la izquierda a fin de que desaparezca definitivamente del mapa electoral, mas ésta, en vez de exhibir un certificado de defunción en sus manos, siempre ha salido airosa gracias sus pactos tras cortinas con cualquier gobierno que les extienda la mano a cambio de generosas prebendas: la creación de innumerables universidades, por ejemplo, Enrique Ayala Mora, Antonio Poso. Partidas económicas para la difusión de autores ecuatorianos con dineros no reembolsables y por tanto, con libros que deben repartirse gratis entre la población, pero que se los vende: Raúl Pérez Torres, Iván Egüez.

Su influencia y peso en las decisiones trascendentales del país han sido demasiado grandes y determinantes como para eximirles de culpa o dejar de acusarles de ser cómplices del estado actual de cosas. Y es que están incrustados en sitios gubernamentales claves y en organizaciones particulares que de por sí tienen mucho peso: las ONGs, el organismo de derechos humanos, con la momia Alexis Ponce a la cabeza desde el siglo pasado, grupos como acción cívica, movimiento ciudadano. Están en la casa de la cultura, en las universidades, en las fundaciones, como la Guayasamín, en los medios, como el carroñero paco Velasco, (Carlos vera merece un capítulo extra para explicar su presencia en la pantalla), el camaleón Ehlers (que como parlamentario andino no asistió a las sesiones, pero que ganó 100.000 dólares de honorarios); son ecologistas, reclicladores, defensores de los animales y de los grupos indígenas. Están en las empresas del estado y no permitirán que nadie les despoje de sus logros sindicales: en Petroecuador, en Andinatel, por decir menos. Pero son también grandes exportadores de flores, poseen compañías aseguradoras y trabajan con el estado protegiendo nuestras empresas, son grandes importadores de licores, hablamos de vinos y de espirituosos de lujo. Controlan la educación del país (allí está el ministro), el ministerio de turismo. Están en esa caja de muertos llamado anticorrupción, ( uno de apellido Borja, tuvo a un hijo de controlador de la nación, a otro de ministro de economía, a su hija de subsecretaria de medio ambiente, eso de lo que se sabe). Al otro lado están los demás, que son más fuertes aún: en las aduanas, en el banco central, en el ministerio de economía, en industrias, en los grandes negocios de la construcción, en la superintendencia de compañías, de comunicación, de bancos….

Por ello, el conflicto actual no pasa de ser un duelo entre titanes por repartirse los negocios del país. Ellos se dicen: «oye, tu ya estuviste treinta años en las aduanas; loco, déjame unos añitos a mí también. Ya estuviste en economía, ya lucraste con la construcción de carreteras, de puentes, de las empresas hidroeléctricas. No delataré los negocios oscuros de Petroecuador, no diré las cifras exactas de Andinatel, ello queda en familia, así nos enseñó nuestro padre, nuestro tío, pero ya es hora de mi turno, hermano». Y para ese juego macabro necesitan a un grupo de gentes que deben favores a ambos lados. Al final, son ellos quienes están detrás del circo, no los políticos que deben seguir con el libreto del show; pues en la mayoría de los casos éstos son simples instrumentos del poder y desde sus puestos o envestiduras juegan a quién me da más a cambio de sus votos.

Me decía gente del MPD, ante mi opinión de que no necesitamos otra constituyente ni redactar otra constitución, porque ya son veinte los intentos anteriores y nada, mientras los responsables de nuestra debacle, entre cortinas y media noche se reparten los organismos de control del estado. Les recordé que EE.UU. no tiene sino una constitución desde la época de nacimiento, que Austria tuvo su última constituyente en 1926, y que desde allí se hecho las respectivas enmiendas a fin de perfeccionar algunos artículos de acuerdo a nuestra época… a lo que ellos me respondieron: «nosotros vivimos en Ecuador, no en Austria o en el imperio. Y sí, han habido veinte constituciones en el país, pero ahora vamos a escribir la propia, la del pueblo». Demagogia pura. Y esta es la filosofía de nuestro tiempo en boca de muchos políticos, tan propio como el doble discurso.

Y el presente gobierno es uno de sus seguidores. Perlas de muestra: Correa dijo en Bolivia: «no vivimos épocas de cambio. Vivimos cambios de época». Un desabrido juego de palabras. Se ofrece subir el bono de la pobreza (tal fue su nombre original) de 15 a 30 dólares, y su ministro Larrea tiene la osadía de decir que 1´500.000 pobres se beneficiarán de ello pero que a cambio esperan su respaldo para la constituyente. Se ofrece las viviendas a los más necesitados, pero se les exige afiliarse primero al movimiento del gobierno. Se puso al frente de la cancillería, un puesto clave dentro de las relaciones internacionales, a una poetisa de bajos kilates, sin experiencia alguna en tal espacio, cuyo mérito es ser la recomendada de Pedro Saad y del camaleón Ehlers, y no a un diplomático de carrera como, se me ocurre nombrar a Rivadeneira o al mismo Francisco Carrión. Y ¿Cuál fue la primera babosada suya? «Ecuador ha recibido medalla de oro con el nombramiento de Freddy Ehlers como secretario general de la comunidad andina» ¡Otros 100.000 dólares en salarios sin asistir a una sesión del parlamento que está en agonía! En cuanto a las fumigaciones dijo: un triunfo para el país, Y ¿qué lograron? «Que las fumigaciones se realizarán con presencia de personal ecuatoriano, que se conformará una comisión bilateral para investigar los daños causados en la salud de las personas y en el medio ambiente»; es decir, cuando los pilotos se apresten a fumigar, lo comunicarán a la parte ecuatoriana para ésta vaya a ver cómo destruyen la vida. Y más grave es aún si tomamos en cuenta que la frontera común de las dos naciones tiene una extensión de 450 kilómetros. En lo relativo al otro punto, ¿cuántas veces vamos a enviar a hacer análisis de los efectos causados por el glifosato en la naturaleza? ¿No bastan los cientos de informes de diferentes organizaciones a nivel mundial para entender que estamos destruyendo las últimas reservas de agua y naturaleza y que ello nos pasará la factura más pronto que tarde, como sucede actualmente en Brasil y Argentina? Además, ¿no bastan los informes de especialistas ecuatorianos, no creemos en ellos, o seguimos haciéndoles el juego a los intereses del imperio?

Y de estas perlas hay muchas. Los errores del ejecutivo traen graves consecuencias al país, como también la prepotencia del legislativo. En este duelo entre colosos, (los clanes económicos) la ciudadanía es el queso en medio de las rodajas de pan. Cada cual utiliza sus medios para mantenernos distraídos. Estamos empezando a soportar y hasta a perdonar los errores –pasados y actuales, lo más grave- de partidos políticos como la ID, el PRE, el movimiento indígena, la mula en que montan todos los grupos de poder para lograr sus objetivos de mantenerse o subir al poder, el MPD, los socialistas, sólo por que pronuncian la palabra salvadora –de ellos: constituyente. Igual con Elsita Bucarám (ay, la de la chatarra), con Marco Proaño maya, otro bailarín, con Andrés Páez. Se pide opiniones a viejos zorros como el ex presidente Alarcón, al nariz de tiza, hasta al propio loquito que ama. ¡Dios, los mismos engendros del mal de hace nueve años, cuando redactaron la otra constitución! Pero no será por el cambio -sintáctico apenas- de tales artículos que Ecuador se enrumbará por el camino del bienestar, del progreso. Será por el cambio de actitud de su gente; pero, sobre todo, por un cambio de conducta frente a la carroña y sus buitres.
Yo creería que el actual presidente va por el camino correcto si en vez de mantenernos ocupados con este circo de mal gusto, vanos discursos y confrontaciones gratuitas, aprovechara toda esa gran energía en fomentar las condiciones adecuadas para desarrollar a plenitud las actividades productivas, que es lo mismo que creativas. Y busque consensos de gobernabilidad, acercamientos con todas las fuerzas políticas, sea cual fuere su ideología u origen, nos guste o no, pero que representan a esas piezas dentro del engranaje democrático, igual que el ajedrez, a fin de lograr las reformas urgentes -vía congreso o asamblea constituyente. Necesitamos al estadista, al guía, al maestro que canalice ese derroche de energía de un pueblo en efervecencia hacia la consecución de una patria grande y solidaria. Por qué empeñarse en escribir un capítulo mediocre –por repetido- dentro de la historia, cuando tenemos tantos libros arrumados en la biblioteca. Por qué ofrecer una chispa apenas cuando podríamos provocar -generosos- un incendio que ilumine su luz y queme su fuego a través de los siglos. Y en este empeño todos debemos contribuir, desde cualquiera sea nuestra posición y actividad. La historia a partir del cristianismo hasta aquí ha sido de nombres, mas en nuestra época debe ser de pueblos, de naciones, de generaciones, como fueron los grandes sucesos de tiempos remotos.



Tuesday, January 16, 2007

LA CAPILLA DEL EGO 1



Diario LA HORA Julio/24/2003


"DESDE MARZO pasado circula un comunicado, firmado por 23 destacadas personalidades, entre las están la señora Betty de Wappenstein, pintores como Guillermo Muriel, Oswaldo Moreno y Sócrates Ulloa, arquitectos como Luis Oleas, Rolando Moya y otros, que en lo sustancial viene a decir lo siguiente:

Lo llamativo es que los dueños de la Capilla han pedido contribuciones estatales y lo más curioso es que sus gestiones les han dado frutos. Dicho directamente, la Fundación Guayasamín ha conseguido dinero de los gobiernos de Durán-Ballén, Alarcón, Mahuad y Noboa. 2

Esos fondos del Estado -cuyos montos desconocemos- por primera vez en la historia nacional han sido obsequiados a un grupo familiar, sin beneficio de inventario. Existe además el agravante de que la tantas veces repetida declaración de Guayasamín y sus familiares, referida a que las grandes series de sus cuadros y colecciones serían entregadas al pueblo ecuatoriano nunca se concretó, pues las obras no han sido donadas a ningún órgano estatal ni popular sino a la Fundación Guayasamín, es decir que ¡se han donado las obras ellos mismos para ellos mismos!

Por otro lado, durante el proceso de construcción “se descubrió” un cementerio arqueológico, estratégicamente ubicado al otro lado de una calle que servía a los vecinos del lugar, y la Fundación obtuvo entonces la aprobación municipal para apropiarse de la calle y expandir el complejo cultural. La falsificación que se pretendió hacer del patrimonio del país quedó corroborada por la oportuna “renuncia” de funcionarios del Instituto de Patrimonio Cultural.

Desde luego, no nos oponemos a que el Estado apoye las actividades culturales. Todo lo contrario. Pero somos concientes de que ese apoyo debe tener sus canales adecuados, sus formas regulares y, sobre todo, debe estar apegado a la ética y a las leyes. 3 ¿Es que las contribuciones del Estado para la Capilla del Hombre no han sido irregulares? ¿Es que este precedente no podría provocar una absurda situación en la que los descendientes de otros importantes exponentes de la plástica nacional, constituyéndose en fundaciones, solicitaran donaciones de millones de dólares para edificar museos estrictamente privados?. Y, desde un punto de vista ético, esas contribuciones millonarias dadas por el Estado al grupo Guayasamín Monteverde ¿no están en función del lucro de una familia? Si bien la Fundación Guayasamín, como las demás, está exonerada del pago de impuestos, 4 ¿se ha hecho alguna vez una fiscalización de los recursos que maneja? ¿No, estamos frente a otro caso de corrupción?

LO HONESTO Y VIABLE, EN NUESTRA OPINIÓN, ES QUE LOS PROPIETARIOS DEL COMPLEJO CULTURAL CAPILLA DEL HOMBRE COMPLEJO TURÍSTICO AL QUE LA TOTALIDAD DE LOS VISITANTES EXTRANJEROS Y LOS ECUATORIANOS DEBEN PAGAR PARA ENTRAR, EN GESTO DE DECENCIA RESTITUYAN AL ESTADO TODOS LOS FONDOS QUE HAN RECIBIDO (CON LA PRESENTACIÓN PÚBLICA DE LAS CUENTAS CLARAS Y EL PAGO DE LOS INTERESES DE LEY, COMO ES OBVIO). SI DEVOLVIERAN ESAS SUMAS DE DINERO EL ESTADO PODRIA, POR EJEMPLO, ENTREGARLAS AL HOSPITAL DE NIÑOS DE QUITO.

Por su parte el Estado debería, por fin, adoptar verdaderas políticas culturales, realistas, no discriminatorias, eficientes, trascendentes, antagónicas con la corrupción y la politiquería." 5


rocio2O@interactive.net.ec Diario LA HORA Julio/24/2003


1.- El mensaje circuló en los medios escritos del país.

2.- Estuvieron también detrás del coronel, y con aportes del gobierno de Palacio se inauguró dicha obra en el 2006, con tanta solemnidad y pompa, pero sólo entre miembros de su círculo: embajadores, autoridades de gobierno, la gente autodenominada de avanzada.…mas los verdaderos dueños del dinero con el que se logró pagar la construcción para que hoy sea otro elefante blanco en la ciudad, la gente común, ellos estuvieron de meseros y bartmans en tal evento.

3.-No hay una ley o normativa que cumpla con tales requisitos, las contribuciones se realizan dependiendo de quién está en el poder y quién lo pide. Dentro de aquella lógica, no es lo mismo solicitar ayuda un pintor de la calle que un hijo o hija del artista fallecido en 1999, cuya influencia está bien enraizada en el poder estatal. Muchos políticos creen que la fundación es una manifestación cultural trascendente y la apoyan, ignorando por completo a otros actores. El museo es el cementerio de un artista, y con las obras de Guayasamín ha sucedido aquello. No que sus obras hayan muerto: ellas representan un momento glorioso de la plástica ecuatoriana, pero de allí a seguir lucrando con su memoria y trabajos que él mismo las donó al país mucho antes de morir, hay una gran distancia: ello es inmoralidad, por decir lo menos.

4.- Un simple ejemplo: las mercaderías –cualquiera sea su género- pagan altos aranceles para su importación en el país; las fundaciones –en cambio- están exoneradas de ello: pueden traer lo que quieran bajo el pretexto de utilidad: cámaras de video (para seguridad), autos (para el trabajo), textiles (para cortinas, insumos, o cualquier otro argumento), sin pagar un centavo de impuestos al estado. Reciben también donaciones del exterior e incluso del país en especias: cuantas veces hemos bebido allí buen wisky, ron o vino importado. Las influencias que manejan los (a) herederos (a) va con personalidades de la política criolla y con el jet set internacional; no en vano cuando un mandatario extranjero visita Ecuador, es casi religión ir a la capilla del Hombre. Allí estuvieron Chávez, Lula da Silva, el príncipe Fernando…

5.- Los “dueños” de la fundación están hoy detrás de Correa, impulsando también la asamblea constituyente. El futuro mandatario. Cachito Vera, esposo de una hija de Guayasamín y ex ministro de educación en tiempos de Mahuad, fue destituido acusado de sobre precio en una importación de materiales para las construcciones escolares, a través de una empresa de Trajano Andrade, hoy ministro de INDUSTRIAS Y COMERCIO. No está por demás decir que los techos en mención son de asbesto, un material de uso prohibido en EE.UU. por ser el causante de graves enfermedades en la salud humana, como cáncer. Y aquí no ha pasado nada.


Friday, January 12, 2007

EL ENIGMA DE LAS DOS PATRIAS*



2.150 millones de dólares es la suma que los emigrantes aportaron a la economía nacional durante el 2006. Casi el 27% del presupuesto total del país y con tendencia al aumento para el 2007, como ha sido usual en los últimos años. Con tales dineros se oxigena el mercado interno, pues la nación carece de suficiente liquidez para ponerlo en circulación, a fin de mover el gran aparato productivo y de consumo; los 2.050 millones de reserva monetaria que sostienen la dolarización, no están aquí, en el banco central del Ecuador, sino donde deben estar: en las frías bodegas de las reservas federales del imperio ¡y sin ganar intereses a cambio! Tal es el tributo de tener una divisa extranjera como moneda nacional.

Con las remesas de nuestros compatriotas en el extranjero, la economía cobra fuerza, desde la rama de la construcción, cuyo crecimiento va en aumento a partir de1999, fecha de la quiebra financiera y que significó el mayor atraco a la nación a manos de la banca privada, situación que provocó el inicio del éxodo masivo de ecuatorianos al extranjero; pasando por el incremento de las pequeñas empresas, digamos familiares, cuya función en la economía del país, es más dinámica todavía que la gran industria; hasta las áreas de consumo, como compras y ventas, actividades que vigorizan el mercado interno.

Para explicar la magnitud de sus envíos, me atrevo a exponer un ejemplo: En marzo del 2005 el banco del Pichincha estuvo al borde de la quiebra a causa del retiro masivo de ahorros -ante una oleada de rumores llenos de pesimismo. Sus reservas en efectivo eran de 389 millones de dólares, las mismas que se agotaron en menos de una semana y se necesitaba mucho más para cubrir la demanda a fin de aparentar cierta solvencia monetaria y serenidad ante la situación que, de a poco, tendía a agravarse; mas la solución llegó pronto desde la misma cúpula del gobierno: el entonces presidente Gutiérrez recibió una llamada de Fidel Egas (accionista mayoritario del ente financiero en mención) para recordarle los aportes realizados por él durante su candidatura a la presidencia, hecho que el ex militar debió escribirlo con sangre en su hoja de vida, pues en un pacto secreto, bajo condiciones que la población nunca supo, pese a ser dueña de la reserva monetaria nacional, él envió un avión a los EE.UU. a traer US$ 350 millones que sirvieron para sacar al banco de la crisis.

(Una inquietud sana: ¿Ya se devolvió dicha suma al estado? ¿Si la banca privada cobra a sus clientes intereses ¡y muy altos!, más las comisiones por un préstamo, a qué tasa se entregó nuestro dinero al banco del Pichincha y que se hizo con ello? ¿No se repitió acaso la misma historia de 1999, cuando las reservas del banco central fueron entregadas a los bancos en problemas de iliquidez para salvarlos de la debacle financiera?).

El coronel argumenta en sus memorias publicadas en Bogotá, luego de su caída, que ordenó tal operación pensando en el resto de la banca privada a nivel nacional, la misma que hubiera sucumbido -como una castillo de naipes- si llegaba a caer la mayor institución financiera del país, lo cual, argumenta el ex militar, habría dado origen a un nuevo feriado bancario. ¿Otra vez?

350 millones de dólares salvaron a la nación de la catástrofe. La pregunta es, entonces, qué ocurriría con nosotros si los emigrantes dejan de enviar sus remesas cada mes, resentidos con todas esas historias particulares y terribles por las que debieron partir, por el trato que reciben en las oficinas estatales, desde la policía de migración, el registro civil, la pedantería con que se mueve relaciones exteriores; el olvido al que fueron condenados antes de marcharse definitivamente para buscar la otra parte de sus vidas en otras regiones donde el horizonte no sea un espejismo, y cuando llegaron ahí fue para comprobar que, en efecto, estaban y están solos y que nada deben esperar del país por el que derramaron sus lágrimas mientras subían al avión, o se deshidrataban en las bodegas pestilentes de los barcos pesqueros, junto a otros sin papeles, o sufrían de hipodermia en los cuartos de refrigeración de los buques bananeros, o padecían de sed mientras cruzaban el desierto; aunque más fuerte fue su pasión por la vida, sus ganas de mostrarse a sí mismos que son capaces de cambiar el mundo con sus brazos fuertes si tan solo tuvieran una oportunidad; hasta que llegaron y allá labran sus sueños, vuelven grandes a otras naciones que les acogen y ostentan su poder económico con el vigor de su mano de obra y se renuevan con la vitalidad de su sangre.

No olvidan de dónde vienen, como tampoco olvidan a quienes abandonaron en sus casas. En ellos crece el deseo de compartir con los suyos cuanto la vida les ha brindado; saben bien que nos suficiente el dinero para ser felices en el hogar y es que estando ausentes, tampoco pueden dar más. Cuando leen los periódicos, o ven la televisión, cansados luego del trabajo, no hay buenas noticias desde el lugar donde están sus familiares, no hay un espacio donde anide la esperanza allí, donde el canibalismo de los grupos dominantes ha matado definitivamente los sueños de un gran sector de la población que ya no se defiende, no protesta y sigue eligiendo a sus verdugos cada dos años sólo por obtener aquel certificado de autentificación de nuestra desgracia, documento sin el cual no se puede pagar impuestos, unir en matrimonio a dos desventurados, o peor viajar.

La nostalgia es la enfermedad de los ausentes. Ellos viven en carne propia lo que el poeta Dávila Andrade dijo antes de morir en el exilio: “el enigma de las dos patrias”. No ignoran la miseria de los suyos aquí y por ello envían sus remesas de dinero, como una religión, cuando tienen trabajo. Cada día que se levantan es por ellos, la ausencia es ese dolor vital que los mueve a triunfar, pensando en ellos y en quienes por varias razones no han abandonado aún el país.

Y ese olvido de parte del estado ecuatoriano a sus hijos fue evidente la tarde del jueves 4 de Enero, cuando arribó el cuerpo del compatriota caído en el atentado al aeropuerto de Madrid. La nación española lo envió acá en un avión militar, contratado exclusivamente para ello, no sin antes despedirle con grandes honores en una ceremonia majestuosa y triste, de parte de la cúpula de gobierno ibérico, con Zapatero a la cabeza, como agradecimiento tal vez por su apoyo brindado a la consecución de un pueblo fuerte en la economía y solidario con su gente, como lo ha demostrado su población estos días en las ciudades españolas.

Con el cuerpo de Carlos Palate llegaron también el ministro de asuntos interiores, la secretaria de inmigración, junto a otros representantes de gobierno español; y aquí en tierra estuvo el cuerpo diplomático, con su embajador al frente, para recibir los restos de un obrero, oriundo de Pacaihua, -una parroquia perdida en la soledad de los Andes-, que trabajaba para mantener a una anciana ciega, un hermano epiléptico y otro inválido.

Y allí estuvo su madre -sin zapatos, su hermana con dos niños -igual descalzos, un hermano ciego, los mismos que fueron consolados de sus llantos por las autoridades españolas, por Elba Berruz y Oscar Imbaquingo, representantes de los emigrantes en España. Luego llevaron el ataúd hasta la Iglesia de San Francisco y allí la ministra española sostenía a la madre del difunto, o Elba y Oscar ayudaban a recuperarse a la hermana que se desmayaba a cada instante, hasta que el cura terminó la ceremonia y el cuerpo fue llevado –¡oh desgracia de los viajeros!- en hombros de vuelta a su tierra. Y no asomó un simple representante de nuestro gobierno; o Palacio mismo, que estaba a sólo cien metros de distancia.

¿Porque el regreso de un emigrante dentro de una caja les iba a quitar a ellos los sueños? Al fin de cuentas, la repartición del poder era lo más importante aquella noche. Al siguiente día se posesionaba el congreso y era indispensable tranzar la repartición de comisiones; estaban pulsando, muñequeando con el nuevo régimen, mientras Correa iba de pueblo en pueblo vendiendo su constituyente y ofreciendo lo que sea a cambio, aunque después no pueda cumplir. Ni una llamada para dar el sentido pésame a los familiares de Palate se escuchó o se supo, de parte del gobierno entrante o saliente, del congreso u otro representante; esta es la realidad de nuestros hermanos que sostienen la economía del país con 2.150 millones de dólares al año.

Y Aquí no hay espacio para sentimentalismos, sino otro cadáver –el sistema actual de cosas- que pide a gritos una fosa común, para luego dar paso a una nueva era, no de confrontación y de demagogia, como la presente telenovela de corte mejicano, con largos y repetidos capítulos que sólo distraen al público, cuando tras vestidores, se vende la casa y se empeña hasta las ollas remendadas de la familia, sino una nación de trabajo y de solidaridad; la nación que los inmigrantes soñamos al enviar nuestros dineros, y que ayudamos a construir en otros lugares.

* Frase del poeta César Dávila Andrade